SABÍAS QUE...
El diente es un órgano anatómico duro, incrustado en los alvéolos de los huesos maxilares, que realiza parte de la digestión al cortar, moler y triturar los alimentos sólidos (digestión mecánica). Además, participa junto con otros elementos de la boca, en la comunicación oral.
La pérdida dentaria es la mutilación más frecuente en la especie humana
El Hombre posee 32 dientes, de los cuales 8 son incisivos (para cortar), 4 caninos o colmillos (para desgarrar). 8 premolares y 12 molares (para triturar y masticar).
Filogenéticamente el diente con la mayor tendencia a desaparecer de la arcada dentaria humana es el Incisivo Lateral Superior
Los dientes se deterioran más fácilmente durante los primeros 25 años de vida, aunque los dientes están recubiertos de esmalte, que es la sustancia más dura que los animales fabrican. El esmalte maduro es más resistente.
Un diente de Isaac Newton fue subastado en 1816 y obtuvo el Récord Guiness por el valor más alto pagado por un diente

El día del Odontólogo en España es el 9 de Febrero
La patrona de los dentistas es Santa Apolonia
Santa Apolonia es una más del grupo de vírgenes mártires que sufrieron en Alejandría (Egipto) durante un levantamiento local contra los cristianos, antes de la persecución de Decius. Fue martirizada mediante la extracción violenta de todos sus dientes y por ésta causa es considerada la patrona de la odontología
Los registros históricos demuestran que con el dominio del fuego y el paso por parte del hombre a cocinar los alimentos, asociado al ingreso de una dieta a base de almidón, comenzaron las agresiones a los dientes y sus consecuencias.
Durante muchos siglos el oficio de tratar los dientes fue practicado por barberos y curiosos. No fue hasta el siglo XVIII ,debido a los trabajos del francés Pierre Fauchard, cuando se fundó la odontología moderna.
Muchas culturas tradicionales alrededor del mundo han limpiado sus dientes frotando ramas de árbol o trozos de madera desde tiempos inmemoriales. También se han frotado con tiza o soda caliente.
Algunos bebés han nacido con la dentadura completa, como el rey Luis XIV.
Las cuatro últimas muelas se llaman del juicio y en algunos adultos no llegan a desarrollarse.
Si sólo pudiera ver nuestra boca, y nada más, el dentista podría averiguar nuestra edad y nuestro sexo.
La pasta dental existió mucho antes que el cepillo.
En algún punto entre los años 5000 y 3000 a.C. los egipcios inventaron una crema dental a base de uñas de buey, mirra, cáscara de huevo quemada, piedra pómez, sal, pimienta y agua. Algunos manuscritos recomendaban agregar orina. Menta o flores se usaban en ocasiones para mejorar el sabor. Se piensa que los egipcios se cepillaban, en efecto, con los dedos.
En la literatura griega y romana hay referencias a mondadientes masticables y en
Babilonia se conoció la "vara de mascar".
Los chinos usaban ramas de árboles aromáticos seleccionadas especialmente, del tamaño de un lápiz moderno. Una punta se dejaba entera para cumplir la función de mondadientes y el otro extremo era suavizado para formar "cerdas".
Por miles de años los chinos creyeron que un gusano de cabeza negra causaba la caída de los dientes. Se lo combatía a fuerza de lavados, purgantes y píldoras. Las píldoras se hacían de ajo, sal y pimienta, y se insertaban en el oído contrario al lado de la boca afectado por el dolor
La invención del cepillo moderno la debemos también a China. El artefacto aparece mencionado en una enciclopedia del siglo XVII como inventado en 1498. El cepillo chino estaba hecho de pelos de cerdo de climas fríos insertados en una vara de bambú o hueso.
Se cree que viajeros lo llevaron a Europa, pero es William Addis quien recibe el crédito por la "invención" del cepillo en Occidente, específicamente en Inglaterra, en 1780.
En Estados Unidos se popularizaron los mangos de hueso de muslo de vaca, mientras que las cerdas se fijaban una por una en agujeros taladrados a mano. Por entonces comenzó a comercializarse una fórmula dental, en presentaciones de polvo o crema, en frascos de cerámica. La fórmula no era muy diferente de la mezcla casera, a base de ingredientes como tiza, ladrillo pulverizado, sal, carbón en polvo y glicerina para el sabor. Se le agregaba, eso sí, bórax para hacer espuma.
A final del siglo XIX comenzó a fabricarse una pasta con "agradable olor", pero al igual que la pasta comercial era más nociva que beneficiosa para los dientes, debido a la cualidad abrasiva de los ingredientes. También podría decirse que fue un siglo de "ajuste" a la nueva tecnología.
Algunos de quienes tenían cepillos los usaban con agua, y algunos de quienes adquirían cremas seguían usando el "cepillo original".
Los ricos aplicaban (la crema) con cepillos y los pobres con sus dedos
Se atribuye al doctor Washington Sheffield, de Connecticut, la idea de colocar la pasta en tubos flexibles. Colgate sacó a la venta el producto en esa clase de tubos en 1896.
En 1938, los laboratorios Dupont de Inglaterra le dieron un descanso a los cerdos chinos, cuando reemplazaron las cerdas naturales por otras de nylon. Y en los años cincuenta, se añade el ingrediente clave a la pasta de dientes: el flúor.
Cepillos los hay eléctricos, de cabeza redonda, cuadrada, ovalada; cerdas suaves, duras, medias, que avisan cuando están gastadas. La pasta viene con rayas de colores, sabores, para el mal aliento, para proteger las encías, blanquear el esmalte...
El Diente de Hierro: Cuando los antiguos romanos perdían un diente, las opciones de sustituirlo eran pocas. Los pobres vivían con el agujero e incluso para los ricos el reemplazo era sólo cosmético. Pero parece que algunas personas tenían acceso a trabajos dentales sorprendentemente avanzados. Un hallazgo que confirma esta teoría es el esqueleto desenterrado por el investigador francés Louis Girard, en la Universidad de Burdeos, en una fosa de Chantambre, a 100 kilómetros de París, cuya mandíbula presentaba un diente moldeado en hierro.
El
cementerio data del Imperio Romano, pero los cadáveres
enterrados eran de indígenas galos, ya que los romanos
eran incinerados. De los 500 esqueletos descubiertos, sólo
uno tenía dientes postizos.
Es impresionante la exactitud con que están fijados a la mandíbula.
Los rayos X muestran que la raíz encajó a la perfección
en el alvéolo y que el hueso creció alrededor de la raíz,
cimentándose en la mandíbula. Este dato revela que la persona
que lo hizo lo moldeó sobre el original. La construcción esmerada
del diente permitió su inserción en la mandíbula. "La
radiografía expone que no hubo destrucción, por lo tanto, no
fue un implante ajustado a martillo", explica Pascal Murail, colega de
Girard, quien examinó la pieza. Un hilo de cuero lo mantuvo en su lugar
durante tres a seis meses, hasta que se fijó en la mandíbula.
A partir de este descubrimiento han surgido interrogantes entre los expertos.
¿De qué manera aquel médico de la Edad del Hierro adquirió ese
nivel de práctica dental?
¿Cómo evitó una infección? Las respuestas nunca se
sabrán.
Durante ese mismo período, los romanos ricos de Italia tenían
acceso a prótesis de madera o cuerno cuando perdían un diente,
especialmente los incisivos. Estos trabajos servían para ocultar el
orificio en la boca, ya que no se insertaban en la cavidad.
Este diente de hierro es la prótesis más antigua que se conoce
hasta ahora.


