CIRUJANO DENTAL
c/ Víctor de
la Serna nº 2 - 28016 MADRID
PREGUNTAS MÁS FRECUENTES
Succión del pulgar frente a hábito de uso del chupete ¿Qué puede ser más perjudicial?:
Los efectos sobre la dentición y formación de la boca no son muy distintos, dependiendo de si el objeto del chupeteo es el chupete o algún dedo del niño. Sin embargo las siguientes son diferencias entre ambas situaciones:- El hábito de uso
del chupete es mucho más fácil
de interrumpir. Sobre el chupete, los padres siempre
tendrán más
control que sobre el uso del dedo. El chupete siempre
se podrá tirar a
la basura y decirle que ha desaparecido (“misteriosamente”).
El dedo, por el contrario, siempre lo tendrá a
mano (nunca mejor dicho).
- Los chupetes resultan ser objetos de succión más blanditos
y causan menos daño a los dientes, sobre todo
si la elección del
chupete es correcta (ver más abajo).
- El recubrimiento del chupete permite aliviar
la tensión ejercida
sobre los dientes.
- Los chupetes pueden lavarse enérgicamente, todas las veces que haga falta.
¿Cuando eliminar el chupete?
A los dos años termina la llamada fase oral del niño, por lo que también consideramos a esa edad como la ideal para retirar el chupete
¿Cual es el chupete ideal?
El chupete ideal es un chupete seguro y debe:
Cumplir con las normas fijadas por AENOR (Asociación Española de Normalización y Certificación):
- Debe ser bastante plano para garantizar que tenga la menor incidencia posible en la estructura de la boca.
- La tetina y todo el material deben ser blandos para no irritar las mucosas internas de la boca.
- Chupete de una sola pieza
- Escudo entero, rígido o semirígido, con flexibilidad suficiente para evitar lastimaduras.
- Escudo con orificios para que ventile.
- No introducir el chupete en azúcar o miel.
- Cambiar el chupete cuando se deteriore
- Poseer una anilla o tirador que permita extraerlo de la boca y la tetina no puede ser superior a 3,3 cm
- La base del chupete debe ser lo suficientemente grande para evitar que el niño pueda introducirse todo el chupete en la boca, con el consiguiente riesgo de asfixia
- Es aconsejable cambiarlo con cierta frecuencia, sobre todo cuando el niño ya tiene dientes, para evitar que el niño se atragante con los pequeños fragmentos que pueda arrancar


